BORRACHOS NO VALE

domingo, 24 de junio de 2012

PECADORA

Padre, perdóneme porque he pecado (voz femenina)
- Dime, hija, ¿cuáles son tus pecados?

Padre, el demonio de la tentación se apoderó de mí, pobre pecadora
.

- ¿Cómo es eso, hija?

 - Es que cuando hablo con un hombre tengo sensaciones en el cuerpo que no sé como describirlas...

- Hija, por favor, que también soy un hombre...

Sí, padre, por eso vine a confesarme con usted.

- Bueno hija, ¿y cómo son esas sensaciones?

- No sé cómo explicarlas, por ejemplo, ahora mi cuerpo se rebela a estar de rodillas y necesito ponerme más cómoda.

- ¿En serio?

Sí, quiero relajarme y quedarme tendida...

- Hija, ¿tendida cómo?

De espaldas al piso, hasta que se me pase la tensión...

- Y qué más?

Es como que tengo un sufrimiento que no le encuentro acomodo.

- ¿Y qué más?

- Como que espero un poco de calor que me alivie...


- ¿Calor?

- Calor, padre, calor humano, que lleve alivio a mi padecer...


- ¿Y qué tan frecuente es esa tentación?

 - Permanente, padre, por ejemplo, ahora me imagino que sus manos sobre mi piel me darían mucho alivio...
- ¡Hija!
 - Sí, padre, perdóneme, pero me urge que alguien fuerte me estruje entre sus brazos y me dé el alivio que necesito...

- ¿Por ejemplo yo?

 - Por ejemplo, usted es la clase de hombre que imagino me puede aliviar.

- Perdóname, hija mía, pero necesito saber tu edad...

- Setenta y cuatro, padre.


- Hija, vete en paz, que lo tuyo es reumatismo...